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Comprar herramientas antes de entender procesos

Copilotos, agentes, asistentes: el mercado ofrece una solución nueva cada semana. El error no es probarlas, es comprarlas sin saber qué problema resuelven.

Hace poco me mostraron un agente de IA que promete gestionar toda la cobranza de una empresa. La demo era impecable. La pregunta que hice fue: “¿cómo hacen la cobranza hoy?”. Silencio, y después una respuesta que empezaba con “depende”.

Ese “depende” es el problema. No el agente.

El orden importa

Hay un orden natural que casi siempre se invierte:

  1. Entender el proceso.
  2. Simplificarlo.
  3. Recién entonces, automatizarlo.

El mercado empuja a empezar por el paso tres. Es lógico: las herramientas se venden, los procesos no. Pero cuando se automatiza un proceso que no está entendido, pasan dos cosas: la herramienta se configura para reproducir los problemas actuales, y cuando falla, nadie sabe si el error es de la herramienta o del proceso.

Copilotos, agentes y otras palabras

Vale la pena distinguir algunas cosas, porque los nombres confunden:

  • Un asistente o copiloto ayuda a una persona a hacer su trabajo más rápido. La persona sigue decidiendo. Es el punto de entrada más seguro para casi cualquier empresa.
  • Un agente ejecuta tareas con cierta autonomía: lee, decide, actúa. Es mucho más potente, y por eso mismo necesita procesos claros y límites definidos.
  • Una automatización clásica (sin IA) sigue reglas fijas. Muchas veces es lo que realmente hace falta, y es más barata y predecible.

Muchas empresas compran agentes cuando necesitaban asistentes, y compran asistentes cuando les alcanzaba con una automatización de reglas.

Cómo evaluar una herramienta

Antes de contratar cualquier cosa, tres preguntas:

  • ¿Qué proceso concreto va a cambiar, y cómo funciona hoy? Si no se puede describir en una página, no está listo.
  • ¿Qué pasa cuando se equivoca? Toda herramienta de IA se equivoca. La pregunta es quién lo ve, cuándo y cuánto cuesta.
  • ¿Qué tenemos que cambiar nosotros para que funcione? Ninguna herramienta funciona sola. Siempre hay datos que ordenar, gente que entrenar, hábitos que cambiar.

Probar herramientas está bien. Es barato y se aprende. Comprarlas sin haber respondido esas tres preguntas es lo que sale caro.

Valentín Panzl

Escrito por Valentín Panzl

Consultor y facilitador de IA. Contador público, MBA y estudiante de un máster en IA.