Hay una pregunta que hago en casi todas las primeras reuniones y que casi nunca tiene respuesta: “¿cuánto les cuesta hoy este proceso?”.
No pregunto por el presupuesto del proyecto. Pregunto cuántas horas se van por semana, de quién, y a qué costo. Cuántos errores hay por mes y cuánto sale corregir cada uno. Cuánto tarda un cliente en recibir una respuesta y cuántos se cansan de esperar.
La respuesta habitual es una estimación al vuelo. Y está bien: es un punto de partida. Pero es un punto de partida que revela algo más profundo: si no sabemos cuánto cuesta el problema, no vamos a saber cuánto vale la solución.
La deformación profesional
Soy contador. Tengo la deformación de querer que las cosas cierren. Y en el mundo de la IA esa deformación resultó ser una ventaja, porque la mayoría de las conversaciones sobre esta tecnología están llenas de adjetivos y vacías de números.
“Nos va a hacer más eficientes.” ¿Cuánto? “Va a mejorar la experiencia del cliente.” ¿Medido cómo? “El equipo va a poder enfocarse en lo importante.” ¿Qué van a hacer con las horas que liberan?
No son preguntas incómodas para frenar el entusiasmo. Son las preguntas que convierten una idea en una inversión.
Medir antes cuesta poco
Lo bueno es que medir el estado actual es barato. No hace falta un sistema. Hace falta una semana de atención y una planilla:
- Quién hace la tarea, cuántas veces y cuánto le lleva cada vez.
- Qué costo por hora tiene esa persona para la empresa (no solo el sueldo: todo).
- Cuántas veces sale mal y qué implica arreglarlo.
- Qué se deja de hacer porque esa tarea consume el tiempo.
Con eso tenés un número. Aproximado, imperfecto, pero un número. Y ese número es el que te permite después decir “esto valió la pena” o “esto no funcionó”, sin que sea una cuestión de fe.
La primera automatización
Si tu empresa está por invertir en IA y no tiene ese número, mi recomendación es simple: la primera automatización pendiente no es la de un proceso. Es la de medir. Todo lo demás viene después.
Para que sea todavía más fácil, armé una calculadora de retorno que con seis datos te dice cuánto ahorra una automatización y en cuántos meses se paga.
